En Tucumán, un grupo de jóvenes practica lucha de brazos como espacio deportivo y social. El grupo nació en plazas y hoy es una asociación civil con más de 200 miembros. Liliana Arrieta, madre, docente y secretaria de la organización, abrió su casa para acompañarlos. Su hijo Alejandro ya es campeón panamericano.