El interrogante con reminiscencias noventistas se instala en una sociedad preocupada por el contexto económico. El Gobierno, después de pasar un “veranito” idílico, encuentra dificultades para dominar la discusión pública. La imagen de un futuro próspero genera consenso entre los analistas, pero los ciudadanos se inquietan frente a una peregrinación que requiere más sacrificios.