Prohibido contar ovejas

Notas (musicales) a pie de página: Canciones con caja


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De Depeche Mode a Lorde, un recorrido por la reverberación que cambió la producción moderna y sigue viva en las pistas más escuchadas de hoy.
En una nueva entrega musical en esRadio, Dani Palacios y su equipo analizan la evolución de uno de los sonidos más icónicos de la historia de la música moderna: la técnica de batería conocida como gated reverb. El recorrido sonoro comienza con una remezcla de Enjoy the Silence, de Depeche Mode, una pieza que sirve como preámbulo para desgranar los elementos técnicos de lo que los expertos denominan una caja húmeda y larga. Este sonido, tan característico de la década de los ochenta, se define por una percusión con mucho cuerpo y una cola de sonido que se corta de forma abrupta, proporcionando una sensación de potencia controlada pero expansiva.
El origen de esta técnica, denominada en español reverberación porteada, se remonta a un accidente fortuito ocurrido en el año 1979 en los estudios Townhouse de Londres. Durante las sesiones de grabación del tercer disco de Peter Gabriel, conocido popularmente como Melt, se acopló por error el micrófono de órdenes —el que utiliza el equipo técnico para comunicarse con los músicos— con la batería mientras Phil Collins tocaba. El resultado fue un sonido comprimido y cortado que fascinó a Gabriel. La canción Intruder fue la primera en utilizar este efecto, donde la caja de la batería adquiere una dimensión espacial única que no se había escuchado hasta ese momento en la industria.
Sin embargo, fue Phil Collins quien llevó este sonido a su máxima expresión comercial con el tema In the Air Tonight, publicado en 1981. Este sencillo marcó un antes y un después en la producción musical, estableciendo los pilares del sonido ochentero que dominaría las listas de éxitos durante años. En esta composición, el patrón de batería es extremadamente sencillo, lo que permite que la caja sea la protagonista absoluta. La clave técnica reside en la distancia sonora entre el bombo y la caja, permitiendo que esta última despliegue toda su cola antes de ser silenciada por una puerta de ruido, lo que genera esa atmósfera de las canciones tan reconocible del pop de sintetizadores.
Otro ejemplo emblemático de la aplicación de esta técnica es Born in the U.S.A., de Bruce Springsteen. En este éxito mundial de 1984, el gated reverb se adapta perfectamente a la estética del rock de estadio, ofreciendo un sonido masivo que contrasta con la letra de protesta de la canción. La batería mantiene un ritmo constante, casi marcial, donde el bombo es apenas un acompañamiento para una caja que suena expansiva pero cortada quirúrgicamente. Este tema es una prueba de cómo la producción musical de la época buscaba la máxima sonoridad y claridad para que las canciones resonaran con fuerza en grandes recintos y estadios.
La influencia de este efecto también alcanzó a bandas como Dire Straits, aunque de una manera un tanto más sutil. En Money for Nothing, grabada en 1985, la percusión utiliza el efecto de forma matizada para no restar protagonismo a la icónica guitarra de Mark Knopfler. Es un excelente ejemplo de cómo los productores de la época sabían utilizar los recursos técnicos sin saturar la composición, logrando que el tema sonara moderno pero orgánico a la vez. Esta etapa coincide además con el inicio de la transición hacia el proceso digital completo en las grabaciones de estudio, un cambio de paradigma que afectó a toda la producción artística posterior.
Saltando a la actualidad, el programa de esRadio analiza cómo diversos artistas contemporáneos intentan evocar esa magia de finales del siglo XX. Grupos como CHVRCHES, con su tema The Mother We Share, o Lorde, con Team, utilizan producciones que beben directamente de estas fuentes. En el caso de Lorde, su propuesta se basa en una producción minimalista donde la caja vuelve a tener un papel preponderante. Los colaboradores destacan que, aunque las baterías actuales suelen ser más secas y comprimidas, el uso de la percusión en estos temas busca recuperar esa sensación de himno que definió la identidad cultural de los años ochenta.
Un caso especial es el de The Weeknd y su éxito mundial Blinding Lights. A pesar de ser un tema que corre a una velocidad inusual para esta técnica —unos 171 ritmos por minuto—, la producción logra integrar un sonido de caja muy cargado que respira con dificultad debido al alto tempo. Es una muestra fehaciente de la ansia ochentera que impregna gran parte de la música comercial de la última década, buscando constantemente ese sonido nostálgico que conecta con diversas generaciones. Junto a él, proyectos como M83 con su canción Midnight City han perfeccionado el arte de la evocación sonora mediante sintetizadores y percusiones procesadas.
Finalmente, el resumen concluye con Nightcall, de Kavinsky, el tema que alcanzó la fama mundial tras aparecer en la película Drive. Producida por Guy-Manuel de Homem-Christo, miembro de Daft Punk, la canción es considerada por muchos el epítome del revival ochentero moderno. Con una voz fuertemente procesada y una caja que marca un ritmo implacable, representa la culminación de un estilo que se niega a desaparecer de las ondas. En Libertad Digital y esRadio, valoramos cómo estos análisis técnicos permiten entender que la música es también una evolución tecnológica constante que marca el ritmo de nuestra historia cultural.
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Prohibido contar ovejasBy esRadio