Un recorrido por obras como 'Her' o '¡Olvídate de mí!' muestra la evolución de las historias de pareja hacia la distopía y la fobia social.
En esta nueva edición del espacio de cine de esRadio, los colaboradores comienzan con una distendida charla sobre las secuelas físicas del verano antes de adentrarse en el tema principal de la noche: la evolución y aparente desaparición de las películas románticas convencionales en los últimos veinticinco años. Para ilustrar esta transformación, recuerdan una mítica escena de la película Sesión Continua, dirigida por José Luis Garci en 1984, donde los personajes interpretados por Jesús Puente y Adolfo Marsillach debaten sobre cómo deconstruir las historias de amor en el cine, vaticinando de algún modo el rumbo amargo y complejo que tomaría el género en el siglo XXI.
La primera parada de este recorrido por el antirromance contemporáneo es Punch-Drunk Love, conocida en España como Embriagada de Amor y dirigida por Paul Thomas Anderson en 2002. Los colaboradores explican que, lejos de ser una comedia romántica al uso, esta cinta es un retrato incómodo de la ansiedad y el colapso emocional de su protagonista, interpretado por un sorprendente Adam Sandler. Sometido a la asfixiante presión de sus siete hermanas y extorsionado a través de una línea de teléfono erótica, el personaje transita por una atmósfera de tensión constante, acentuada por un diseño sonoro frenético y una banda sonora que recuerda a la de la aclamada Magnolia, alejando al espectador de cualquier atisbo de romanticismo tradicional.
A continuación, se analiza Two Lovers, drama de 2008 dirigido por James Gray. La película sitúa a Joaquin Phoenix en el papel de Leonard, un hombre con graves problemas de estabilidad mental que, tras una dolorosa ruptura, regresa a vivir con sus padres. La trama se sumerge en un angustioso triángulo amoroso donde el protagonista debe elegir entre la estabilidad que le ofrece Sandra, una joven formal apoyada por su familia, y la caótica fascinación que ejerce Michelle, su misteriosa vecina interpretada por Gwyneth Paltrow. Los colaboradores destacan que la cinta destaca por mostrar cómo la sobreprotección familiar puede anular por completo al individuo, convirtiendo la búsqueda del amor en un proceso profundamente doloroso y melancólico.
El análisis continúa con la aclamada La La Land de Damien Chazelle, estrenada en 2016. Aunque la producción se presenta inicialmente como un deslumbrante homenaje a los musicales clásicos de la época dorada de Hollywood, los ponentes remarcan que su desenlace supone un auténtico golpe de realidad para el espectador. Al priorizar el desarrollo de sus respectivas carreras profesionales frente a su relación de pareja, los personajes de Sebastian y Mia encarnan el individualismo de nuestra era. El recurso de mostrar una secuencia de ensueño con el final feliz que nunca ocurrió no hace sino acentuar la inevitable desconexión entre las fantasías artísticas y la vida real.
La vertiente más distópica y extrema del género llega de la mano del director griego Yorgos Lanthimos con The Lobster, traducida como Langosta en 2015. En este perturbador universo, la soltería es perseguida por la ley, obligando a los ciudadanos sin pareja a recluirse en un hotel donde disponen de cuarenta y cinco días para encontrar a su media naranja. De lo contrario, el castigo consiste en ser transformados en un animal de su propia elección. El protagonista, encarnado por Colin Farrell, opta por la langosta en caso de fracasar, en una durísima metáfora que critica las convenciones sociales sobre el matrimonio y la vida en pareja.
Otra de las obras cumbre de la ciencia ficción romántica analizada es Her, el largometraje de Spike Jonze estrenado en 2013. Theodore, interpretado de nuevo por Joaquin Phoenix, es un hombre solitario que se gana la vida escribiendo cartas para terceros y que termina enamorándose de Samantha, una inteligencia artificial con la voz de Scarlett Johansson. El programa de esRadio analiza cómo la cinta aborda de manera brillante la alienación tecnológica y la simulación de la empatía en una sociedad donde los de por sí aislados individuos viven incomunicados tras sus auriculares, culminando en un desenlace devastador que rompe cualquier ilusión de correspondencia real.
En la lista de recomendaciones no podía faltar Eternal Sunshine of the Spotless Mind, titulada en España ¡Olvídate de mí! y dirigida en 2004 por Michel Gondry. En este clásico moderno de culto, Joel descubre que su exnovia Clementine se ha sometido a un proceso clínico para borrar de su mente todos los recuerdos de su relación, lo que le lleva a tomar la misma drástica decisión. Los colaboradores elogian el derroche de creatividad visual de Gondry, repleto de efectos prácticos analógicos y juegos de perspectiva, que dan forma a una de las historias más trágicas, caóticas y bellas sobre la memoria amorosa y el dolor de la pérdida.
Finalmente, se abordan dos películas que llevan la necesidad de afecto a extremos insospechados. Por un lado, Lars y una chica de verdad presenta a Ryan Gosling como un joven con fobia social que entabla una relación con una muñeca de plástico, Bianca, obligando a todo su pueblo a participar en una terapia de aceptación colectiva. Por otro lado, la ácida e inesperada recomendación de Audition, la célebre película de terror japonesa dirigida por Takashi Miike en 1999, cierra el programa. Lo que comienza como una aparente búsqueda de esposa mediante un falso casting cinematográfico se transforma de golpe en una de las mayores pesadillas del cine contemporáneo, demostrando que la deconstrucción del amor en el cine puede terminar, literalmente, en una carnicería.