Prohibido contar ovejas

Prohibido Contar Ovejas: Young Timers, clásicos electrónicos recientes


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Couselo y Vizcaíno diseccionan en aquellas obras de culto que, sin ser antiguas, ya forman parte del canon cultural del nuevo milenio.
En una nueva entrega del programa Prohibido contar ovejas de esRadio, el presentador Felipe Couselo y el colaborador Isaac Vizcaíno proponen un viaje por la historia de la música contemporánea bajo el sugerente título de Young Timers: Clásicos electrónicos recientes. El concepto de Young Timer, rescatado originalmente del mundo del coleccionismo de automóviles, sirve en esta ocasión para identificar aquellas piezas sonoras que, aunque no superan los treinta años de antigüedad, ya se consideran fundamentales en el canon de la electrónica moderna.
La sesión arranca con una reflexión sobre la evolución de la tecnología y el formato físico. Couselo recuerda cómo la banda !!! (pronunciado Chk Chk Chk) le cautivó con su tema Hello, Is This Thing On?, perteneciente al álbum Louden Up Now. Este primer acercamiento sirve para reivindicar la experiencia física del CD frente a la inmediatez digital, destacando la importancia de bandas que supieron amalgamar el punk con sintetizadores en una época de transición cultural.
Uno de los puntos álgidos del análisis se centra en los alemanes Kraftwerk. Vizcaíno destaca la versión de 2003 de Tour de France, un trabajo que sirvió para conmemorar el centenario de la carrera ciclista. A pesar de ser los padres de la robótica musical, el colaborador enfatiza cómo en este álbum decidieron humanizar el sonido a través de grabaciones de respiraciones humanas, creando un contraste fascinante entre la frialdad de las máquinas y la fragilidad del esfuerzo físico del deportista.
El programa se traslada después al Reino Unido, específicamente a Manchester, para hablar de 808 State y su emblemático Pacific State. Esta formación fue precursora de lo que se conoció como IDM (Intelligent Dance Music) o música electrónica de salón. Los locutores debaten sobre cómo este sonido supuso un alejamiento de la escena rave más comercial y masificada, apostando por una electrónica diseñada para el estímulo intelectual y la escucha atenta en la intimidad del hogar.
La conversación continúa con el sello Warp Records, una institución británica que acogió a visionarios como Autechre. Con el tema Bike, extraído del álbum Incunabula, se explora la complejidad técnica de la electrónica de los noventa. Vizcaíno señala que este tipo de composiciones, ricas en glitch y estructuras rítmicas intrincadas, se convirtieron en el estándar de vanguardia para una generación que buscaba expandir los límites de lo que un sintetizador podía expresar más allá de la pista de baile.
El fenómeno del Big Beat también tiene su espacio con Bentley Rhythm Ace y su éxito Bentley's Gonna Sort You Out. Originarios de Birmingham, estos músicos aportaron un componente lúdico y hedonista a la electrónica, contrastando con la seriedad de otros géneros. Se comenta cómo su música, cargada de samples divertidos y bajos potentes, fue rápidamente absorbida por la publicidad y el cine, demostrando la capacidad de la electrónica para penetrar en la cultura popular de masas.
No podía faltar en este repaso la figura de Daft Punk. A través de Veridis Quo, del álbum Discovery, se analiza la capacidad de los franceses para crear melodías hipnóticas casi barrocas. La asociación del álbum con la película de animación Interstella 5555 es citada como un ejemplo de sinergia artística total, donde el lenguaje visual del anime y los ritmos electrónicos se fusionan para crear una narrativa melancólica y futurista que definió el inicio del nuevo milenio.
Hacia el final, el programa aborda el éxito comercial de Telepopmusik con Breathe y de Röyksopp con Eple. En ambos casos, se destaca cómo estas canciones utilizaron estructuras pop y texturas envolventes para convertirse en himnos transgeneracionales. Especialmente curioso es el caso de Eple (manzana en noruego), cuyo nombre e imagen nacen de un sample de Bob James, lo que permite a los presentadores profundizar en el arte del muestreo como herramienta creativa esencial en la música moderna.
La despedida llega con una rareza: el remix que Brian Eno realizó en 1995 para David Bowie del clásico The Man Who Sold the World. Esta colaboración entre dos genios de la innovación sirve como cierre perfecto para subrayar que la electrónica no es un compartimento estanco, sino un lenguaje de vanguardia que ha permitido a los grandes iconos de la música reinventarse y seguir desafiando las convenciones sonoras de su tiempo.
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Prohibido contar ovejasBy esRadio