Los mapas prestados te llevan a destinos que nunca fueron tuyos. Dar consejos es fácil, pero tomarlos y activarlos en tu vida eso es lo desafiante.
Las grandes decisiones son eventos prismáticos que muchas más caras y facetas de lo que ves a simple vista.
Este episodio es para vos si alguna vez te sentiste extranjera en tu propia historia, como si estuvieras habitando una vida donde no querés ser la que sos.
Lo que se destapó al subirme a un avión, sin pasajes de regreso, rumbo a una isla italiana que solo conocía por Google Maps, va sobre:
- Extranjería interior: es posible sentirte desarraigada sin cambiar de geografía. Cuando la fricción con tu cuerpo y tus emociones se vuelve un déjà vu de no querer ser quien sos.
- La brecha entre lo imaginario y la acción: soltar lo conocido para crear tu propio camino es tan liberador como confuso.
- Versión sin filtros de las grandes decisiones: los caniles rechazados, los gestores que desaparecen y las pilas de burocracias migratorias, no se parecen al "sueño ideal" que Rapunzel me vendió.
- Relativizar como superpoder: no es minimizar lo que te pasa, es no dejarte arrastrar por la primera lectura emocional. Tu frustración de hoy no es señal de fracaso. Es una invitación a elegir qué historia te querés contar.
- Eventos prismáticos: una decisión que parece aislada en realidad está conectada con toda una maraña de elecciones que se vienen tejiendo hace años.
- Soltar versiones que cumplieron su ciclo: migrar no es solo arribar a un lugar nuevo, es compostar tu pasado para alimentar a quien estás siendo ahora.
- Reaprender: cuando cambias de ecosistema, tu perspectiva se pone patas arriba. Es un arte aprender a seleccionar qué te suma y qué te resta energía.
Mejor perderte creando tu propio camino que vivir con mapas ajenos sólo para llegar perfectamente a lugares que no te hace sentido.
Hoy es un buen día para devolverle las riendas a tu vida.
No mañana, ahora.