A la 1:00 pm de este domingo 14 de junio, era un hecho que Alex Saab, presunto testaferro de Nicolás Maduro, no tomó el avión con siglas estadounidenses perteneciente a la empresa Presidential Airways, como informó en un tuit el periodista de AP, Joshua Goodman. La aeronave partió de Cabo Verde cerca de las 9:00 am y debería llegar aproximadamente las 5:00 pm a Miami. Pero el empresario no era uno de sus pasajeros. El procurador general de Cabo Verde, José Landim, dijo al medio local A Nacao, que apenas comenzó el proceso para la extradición. Nada de entrega express.
Sin embargo, en medio de la incertidumbre de estas horas, su detención ha dejado claro, tan claro como aquella luna que vio Hugo Chávez el 8 de diciembre de 2012, cuando nombró a su sucesor, que Saab es una pieza muy importante para Nicolás Maduro, tan trascendental que movilizaron a abogados y a la diplomacia rusa. Además, la cancillería venezolana publicó un comunicado incriminatorio al señalar que el empresario barranquillero es ahora venezolano, agente del oficialismo para buscar alimentos, medicinas y combustibles, pero también que tendría, según la interpretación oficialista, inmunidad diplomática.