Parece que los políticos siempre tienen que ser servidores del mundo y bailar a su son. Sin embargo, tenemos ejemplos claros de que esto no tiene por qué ser así. Ante esta crisis de buenos políticos que vivimos hoy, queremos hacer notar que se puede servir al único Señor -Cristo- y ser político a la vez. Para ello presentamos la figura de Robert Schuman, que fue un instrumento en manos de Dios.
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