El uso de las flores como adorno es antiquísimo, anterior al Neolítico. Primero se usó la flora local, pero también se trasladaron especies de lugares remotos, como las rosas. La historia de la flor más vendida del mundo está ligada a la humanidad, y fueron los humanos quienes les otorgaron su aroma, pues hubo un tiempo en que las rosas no olían bien. Cualquier obra humana con plantas es efímera, pero en el caso de la rosa hay una excepción: Pompeya. En los frescos pompeyanos se conservan grabados del siglo primero que muestran el cultivo y disfrute de rosas con flores dobles, olorosas y variegadas. El proceso de domesticación de la rosa ha sido largo y se puede dividir en varios periodos. Hasta la Edad Media se cultivaron rosales silvestres, con primeros procesos de hibridación y mutación, dominando rosas de cinco pétalos, aunque ya podían tener flores semidobles o dobles, siempre con menos de treinta o cuarenta pétalos. Es el periodo de la Rosa gallica y sus variantes. Desde el Medievo hasta mediados del siglo diecinueve aparecen rosas antiguas con muchos pétalos, más de cuarenta e incluso más de cien. Son muy olorosas, pero rara vez reflorecientes, y los colores van del blanco al rojo pasando por tonalidades de rosa. Entre finales del siglo dieciséis y el dieciocho llegaron desde oriente a Europa diversas especies con formas y colores vivos, incluidas las primeras rosas amarillas. Algunas, como la rosa Capuchina, podían tener colores rojos y amarillos a la vez e incluso cambiar de color. Fueron los primeros pedigree de los rosales conocidos. Además, algunas florecían durante mucho más tiempo que las variedades europeas. La llegada de la rosa de Bengala o rosa china supuso una revolución en el cultivo en Europa. Comenzaron a aparecer híbridos de ambas extirpes con características reflorecientes, como las Noisettianas, las Bourbon o las Portland. Se reorganizaron y multiplicaron los nuevos pedigree, algunos con capullos perfectos en forma de tulipán y aromas de té. En 1867, del cruce de rosales reflorecientes con rosales chinos, aparecieron los primeros híbridos de té. El cultivar La France, obtenido ese año por el francés Jean-Batiste André Guillot, marca un antes y un después. Las rosas botánicas y antiguas son anteriores a esa fecha, y después de 1867 se consideran rosas modernas o híbridos de té. La mayor parte de rosas actuales son modernas e híbridas de té. Con esta variedad, la afición ganó en colorido, morfología y duración de floración, casi continua todo el año, y muchas variedades eran más resistentes a enfermedades. Pero durante décadas tuvieron poco aroma, defecto que tardó en corregirse mediante nuevas hibridaciones con rosas antiguas olorosas y su posterior reselección. Hoy se puede tener todo en un solo cultivo moderno de rosa. La domesticación de las rosas es pura agricultura, no se realiza en laboratorio. Los procesos son naturales y lentos, y se observan en el campo. Las mutaciones surgen espontáneamente en colecciones de miles de ejemplares, pero hay que aislarlas y multiplicarlas. Las hibridaciones son dirigidas: los expertos deciden qué planta hace de madre y cuál de padre. El resultado es más lento, hasta que florece la primera rosa no se conocen los cambios, pero con una base genética más sólida. Solo una pequeña parte de las obtenciones son seleccionadas y registradas por los obtentores de flores. Entre los rosalistas españoles destacables, el más conocido ha sido el catalán Pere Dot i Martínez, que obtuvo más de doscientas sesenta variedades de rosales, vigentes y reconocidas internacionalmente. El valenciano Francisco Ferrer Martí fundó la Asociación Española de la Rosa, que desde 1991 organiza concursos y convenciones en torno a una de las flores más importantes en la historia de la humanidad. Una muestra de este trabajo es la Rosaleda del cincuenta aniversario de la Universidad de Alicante, donde se seleccionaron variedades con los mejores atributos: híbridos de té e híbridos de té modernos con floración prolongada, variedades rústicas, resistentes a enfermedades fúngicas y, en lo posible, muy perfumadas. Además, se utilizó la técnica llamada a raíz desnuda. Los rosales son arbustos de hoja caduca, con una fase de reposo en invierno, aprovechada comercialmente para vender nuevas plantas sin tierra que ocupan poco espacio y peso. Luego enraízan y se desarrollan fácilmente. Con esta técnica se abaratan mucho los costes de transporte: un paquete con doscientas variedades puede pesar unos cinco kilos y ocupar una caja de cartón por mensajería. Para transportar esas doscientas rosas en macetones de más de cinco kilos cada uno se necesitarían dos camiones, y el precio sería mucho mayor. Conocer la historia de la rosa y cómo ha evolucionado a lo largo de los siglos permite disfrutar de jardines como este y de su aroma, colores y ornamentación, características alcanzadas a lo largo de los siglos con el trabajo de muchos expertos y expertas. Fuente de la noticia original y creditos de la foto: https://theconversation.com/siempre-han-olido-bien-las-rosas-la-bella-historia-de-la-flor-mas-popular-del-mundo-285607 #flores #como #adorno #antiquísimo, #anterior #neolítico #política #noticias #gobierno #políticahoy #vox #pp #políticaespañola #pedrosánchez #abascal #santiagoabascal #alviseperez #noticiaspolíticas #psoe #corrupción #pedrosanchez