Dejar atrás la casa, la familia, los hijos, más cuando estos son pequeños, e inscribirse como voluntarios para prestar servicios en la limpieza e higienización, el lavado de ropa o la elaboración y distribución de alimentos en un centro de aislamiento que por demás recibe sospechosos o positivos al virus Sars Cov-2, es una decisión de valientes.