La lengua materna constituye una especie de recipiente en el que se vierte la cultura de los pueblos, en el que se sintetizan y se mezclan todos sus misterios, para ofrecerlos al brindis de la universalidad.
El 17 de noviembre de 1999 la Conferencia General de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, proclama el 21 de febrero como Día Internacional de la Lengua Materna, y exhorta a los estados miembros y a la Secretaría a promover la preservación y protección de todos los idiomas que emplean los pueblos del mundo.