Doce meses y aun el vacío de tu ausencia duele ondo. Esta pandemia, que tanto daño ha hecho, fue implacable contigo. Hasta hoy, cuando pienso en ti, parece mentira. Tu recuerdo sigue tan fuerte, tan presente, tan real, que el eco de tu voz se escucha en estos pasillos.
Llanura de Colón sigue siendo la radio que soñaste, y a la que le diste tu vida. Y yo, me niego a pensar que te has ido. Quiero recordarte latiendo en los 101.1 de la Frecuencia Modulada, en tus Crónicas de domingo, en tu Rimando y Ritmando. Porque cuando se brilla tanto como lo hiciste tú, la luz no se apaga nunca.