Mientras más nerviosos se ha puesto el PP más arrogante se ha puesto la
ultraderecha, sabedora de que sin sus votos Mañueco lo tiene complicado. Quizás, viéndolas venir, Mañueco ya ha dicho que quien se la juega en estos
comicios es él y no Casado, pero a Casado no le llega la camisa al cuello, tanto
que empezó la campaña hablando de vacas y remolachas y ha acabado hablando de
ETA, el comodín que los populares creen que es infalible. Próxima estación, elecciones en Andalucía, donde a Moreno Bonilla le deben
estar temblando las piernas.