La buena salud de la socialdemocracia en Europa, de la que dieron cuenta en
su reunión el presidente Sánchez y el canciller alemán Scholz, contrasta con la
mala salud de la democracia en el continente. Rusia está desestabilizando la
frontera oriental de la UE, la mayoría de los líderes europeos afrontan mínimos
históricos de popularidad, y sus reemplazos tampoco son muy prometedores. Desde
la maltesa Roberta Metsola, una antiabortista que será elegida hoy como la
presidenta más joven del Europarlamento, al abulense Pablo Casado que, quizás es
moderno, pero que, de momento da imagen de antiguo.