Bob Pop se declara muy ordenado, incluso maniático. Pero hasta él acumula objetos que se le van quedando en casa sin querer, desde mecheros hasta mascarillas hasta SMS. Y, para horror de Edurne Portela, Ángels, Sastre y el propio Bob confiesan la cantidad de emails que acumulan en su bandeja de entrada sin leer. Podrían ser, perfectamente, el número del décimo de lotería que toque pasado mañana.