Los hospitales, como los conocemos hoy, tienen su germen en mi querida Edad Media, en las hospederías y enfermerías monásticas bizantinas, que tanto bizantinos como musulmanes irían desarrollando en esos primeros siglos. Bien, en 1084, unos mercaderes italianos, de Amalfi, decidieron fundar en Jerusalén un hospital monástico para peregrinos, bajo la advocación de san Juan Bautista. Y a partir de la conquista cristiana de Jerusalén por los cruzados en 1099, esta nueva orden, que se conocería como la Orden de San Juan del Hospital de Jerusalén, expandió la práctica por toda Palestina