Si usted no se escandaliza de que esa dinámica de bulos y
odios haya pasado a la información, en algunas nuevas o viejas cabeceras en
busca de impactos con una ruidosa falta de vergüenza. Si usted ha dejado de asustarse al ver a un político con cara de
talibán recuperando el espíritu del todo por la patria, devorando la democracia
y convenciendo a la gente de que todos los políticos son lo mismo y que hace
falta mano dura para poner orden en el imperio secular de las soberbias
nacionales, usted está de enhorabuena: ya tiene un
verdadero líder mundial. El Zar Putin ha venido a darle la razón.