El deporte de la malla alta, en su versión del voli de playa incentiva su auge y propagación en la Villa Patrimonio de la Humanidad, en una disciplina deportiva en la que Sancti Spíritus cuenta con jugadores de élite mundial, pero contradictoriamente ocupa lugares sotaneros debido a que es una de las dos únicas provincias de Cuba en las que no se practica el voleibol de arena.