Las distorsiones económicas en Cuba, caracterizadas por torceduras, desequilibrios y errores, afectan tanto a nivel macroeconómico como microsocial. Estas distorsiones se manifiestan en la vida cotidiana a través de la inflación, los altos precios, la escasez y el desabastecimiento. En los plenos partidistas recientes, se han identificado y discutido estas problemáticas, revelando acciones emprendidas en los últimos tres meses que han descubierto más distorsiones que en años anteriores. Ejemplos incluyen evasión fiscal significativa por parte de una mipyme y problemas de bancarización que afectan al sector campesino, impidiendo pagos y compras esenciales. A pesar de los esfuerzos por bancarizar la economía, la realidad diaria muestra que las transacciones electrónicas a menudo fallan, obligando a la gente a usar efectivo. Estas distorsiones no solo complican la economía, sino que también amplían las desigualdades sociales, poniendo en riesgo la supervivencia del país si no se toman medidas sostenibles y efectivas.