La música electrónica empieza a sonar..pero el cielo aún está claro. No hay colas de madrugada, ni chupitos, ni vasos en la mano. En su lugar, espressos, matcha, gente que llega sudada de correr..Y, de repente, la pista de baile se llena. Son las llamadas fiestas de dopamina. Planes diurnos, sin alcohol, pegados el deporte y al bienestar. Si escuchas, te lo cuento.