los restos de una de las víctimas ahogadas en el río Fula de Bonao, en la provincia Monseñor Nouel. La tragedia tocó a cuatro familias que hoy, además de llorar a sus parientes, responsabilizan a las autoridades y piden el cierre del balneario, que tras una crecida la noche del martes, le arrebató la vida al menos a cuatro personas.