En esta ocasión, Pepe Alonso nos ofrece una enseñanza acerca de la oración, misma que califica como la respiración del alma. Orar es dialogar con Dios, nuestro Padre celestial, para escucharle, alabarlo, darle gracias y pedirle aquello que nos conviene. Para un cristiano orar es un deber. Dios escucha siempre nuestras oraciones; lo dice la Biblia: "Me invocarán, y yo les escucharé" (Jer 29,12); "Pidan y recibirán" (Jn 16,24).