1 Pedro 2:4-10 culmina en una doxología que une el Antiguo y Nuevo Testamento: de la piedra de tropiezo para los incrédulos a la esquina angular para los creyentes, Dios declara "pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable" (1 Pedro 2:9). Este nuevo edificio no es una novedad arbitraria, sino la culminación de la casa espiritual prometida desde Abraham: un sacerdocio universal que ofrece no sangre de animales, sino alabanza viva. Pedro, testigo de la resurrección, nos desafía a rechazar el rechazo humano y abrazar nuestra identidad petrina —rocosa, inquebrantable—. En última instancia, este texto reafirma que en Cristo, el templo se expande más allá de muros de piedra; es una comunidad viva que proclama la misericordia recibida, edificando un legado donde lo desechado se convierte en fundamento eterno, y la luz de Dios disipa toda oscuridad dispersa.
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14/12/2025 - PREDICACIÓN DE LA MAÑANA - SERIE:VARIADO
1 Pedro 2:4-10
Reina-Valera 1960
La piedra viva
4 Acercándoos a él, piedra viva, desechada ciertamente por los hombres, mas para Dios escogida y preciosa, 5 vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo. 6 Por lo cual también contiene la Escritura:
He aquí, pongo en Sion la principal piedra del ángulo, escogida, preciosa;
Y el que creyere en él, no será avergonzado.
7 Para vosotros, pues, los que creéis, él es precioso; pero para los que no creen,
La piedra que los edificadores desecharon,
Ha venido a ser la cabeza del ángulo;
8 y: Piedra de tropiezo, y roca que hace caer,
porque tropiezan en la palabra, siendo desobedientes; a lo cual fueron también destinados.
El pueblo de Dios
9 Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable; 10 vosotros que en otro tiempo no erais pueblo, pero que ahora sois pueblo de Dios; que en otro tiempo no habíais alcanzado misericordia, pero ahora habéis alcanzado misericordia.
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