A Diana Vreeland le ofrecieron su primer trabajo mientras bailaba en el Hotel St. Regis. La vida de Bill Cunningham cambió cuando fotografió a Greta Garbo a los 50 años. Peggy Guggenheim abrió una galería en Londres sin saber nada de arte contemporáneo. Elsa Peretti se convirtió en la diseñadora de Tiffany’s tras ser modelo, profesora de italiano y monitora de esquí. Julia Margaret Cameron empezó fotografiando desde el gallinero de su casa. Rodríguez no pudo disfrutar de la fama mundial hasta que cumplió 70 años.