Se nos va de ojo que objetividad y neutralidad son conceptos que se utilizan interesadamente para justificar la equidistancia.
Ser objetivo es relatar los hechos tal cual se producen sin tergiversaciones hiperbólicas o reduciendo su importancia.
Los hechos siempre se producen en un contexto que no se puede obviar, y más en circunstancias de abuso sexual, del fuerte sobre el débil, ante la brutalidad inhumana con la que se producen, por la irresponsabilidad palmaria del responsable, o ante mensajes que incitan al odio y a subvertir el orden democrático. No se trata de contraponer objetividad con neutralidad, porque se puede ser objetivo en el relato y, a la vez, tomar partido a favor de los afectados, los desfavorecidos, los sojuzgados y los reprimidos. ¡Que no se te vaya de ojo!