La razón por la cual nos afecta es porque perdimos las costumbres de salir y exponernos a la luz del sol, de romper el ritmo circadiano, los cambios físicos, mentales y conductuales que siguen un ciclo diario, y que responden, principalmente, a la luz y la oscuridad en el ambiente de un organismo, que nos permite que las hormonas corporales nos despierten o nos hagan dormir.