En la conferencia, organizada por Países Bajos y Corea del Sur, con participación de unos 2.000 delegados militares de empresas tecnológicas y de organizaciones de la sociedad civil, urgieron la regulación del desarrollo y el uso de la inteligencia artificial en el ámbito militar, ante el riesgo de "consecuencias no deseadas". El texto fue firmado por representantes de más de 60 países, entre los que figuran Estados Unidos y China, y también Reino Unido, Francia, Suiza, España, Bolivia, Chile, Ecuador, El Salvador y Guatemala.