El partido entre el Granada CF y el Rayo Vallecano pasará a la historia como uno de los que registraron una peor entrada en un partido de competición oficial en el estadio de Los Cármenes. Es bien cierto que la temperatura que se vivió ayer tarde en nuestra ciudad fue infernal, no invitaba en absoluto salir de casa para estar luego estar sentado viendo un partido de fútbol, por mucho que el Rayo sea un equipo de primera división. No obstante, no seamos miopes, tampoco el que los abonados tuvieran que pagar veinte euros para asistir al evento puede explicar, toda vez que además los niños menores de catorce años entraban gratis al campo, puede explicar digo la tan baja asistencia. Algo más está ocurriendo. Como primer hecho, por tener un mayor peso, hay que tener en cuenta la marcha liguera del equipo rojiblanco. El que el cuadro de Pacheta no consiga victorias, unido a la última derrota en Almería, ha terminado por enfriar los ánimos. La gente está oliendo que el equipo puede irse, dieciséis años después, del fútbol profesional, o amenaza con ello, y esta circunstancia ha echado fuera a mucha gente que no cree en el actual proyecto deportivo. Si a todo ello unimos algún movimiento ciudadano que ha pedido durante estas últimas semanas que los aficionados no acudan al partido, encontraremos un cocktail perfecto para explicar un registro tan bajo de asistencia. Ante la falta de alternativas, de aquí a la creación de un nuevo club hay un solo paso. Vivir para ver.