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La Selección Española disputará la segunda final de la Copa del Mundo de su historia este domingo 19 de julio tras derrotar a Francia, una de las grandes favoritas. Los de Luis de la Fuente firmaron una sobresaliente actuación y completaron su mejor partido en lo que va de torneo para certificar su lucha por el título.
Una de las imágenes más curiosas que se produjeron en las gradas del AT&T Stadium de Dallas durante la celebración de este encuentro aunó a tres celebridades de ámbitos totalmente dispares: por un lado, el streamer estadounidense IShowSpeed, que se encontraba retransmitiendo en directo, y por otro, la presidenta del Banco Santander, Ana Botín, y el máximo accionista de Mercadona, Joan Roig, quienes se acercaron a saludarlo.
Apenas coincidieron un minuto en pantalla, pero esos segundos se han propagado con rapidez hasta convertirse en una de las escenas más virales del momento. Al comienzo de la interacción, Botín le pide una fotografía al creador de contenido y aprovecha la ocasión para informarle de que es la presidenta de una entidad financiera líder, describiéndola como "el JPMorgan de Europa".
La máxima responsable del Banco Santander también aprovechó el momento para presentarle a Roig, definiendo a Mercadona como "el Walmart de España" y refiriéndose a ellos mismos como "dos de las personas más importantes de Europa", ante lo que Speed reaccionó con su tradicional y expresivo "guau".
Sin embargo, lo más llamativo llegó cuando Botín instó al streamer a contratar sus servicios: "Tienes que abrirte una cuenta en Openbank, ofrece una rentabilidad excelente; te pagamos un 4% por tus ahorros", le comentó. Ante una situación tan surrealista, Speed salió del paso respondiendo que "necesitaba una buena puntuación de crédito" justo antes de saludar a otra persona y dar por concluida la conversación.
Tras el revuelo generado en las redes sociales, la propia presidenta del Banco Santander compartió el vídeo en su cuenta de Instagram con un toque de humor: "¡Qué partido! Y ojalá haya al menos un cliente más de Openbank".
Mariano Rajoy volvió a escribir una nueva columna en El Debate tras el triunfo de la selección española de fútbol. En esta ocasión, había mucha expectación por las nuevas palabras del expresidente después de la polémica suscitada en el anterior texto, donde señaló que Francia había ganado "sin franceses".
El artículo de Rajoy causó polémica y muchos reaccionaron en su contra, mientras que en el PP trataron de quitarle hierro a las palabras del expresidente. Después del triunfo de España para meterse en la gran final del Mundial, Rajoy se ha vuelto a pronunciar.
"El nuevo artículo de Rajoy después de toda la polémica se titula 'Hay que tener buen humor'. Empieza valorando el partido de anoche", señala Alsina, para después empezar a leer la columna del expresidente del Gobierno.
"Dice, estamos en la final del Mundial, esto es un hecho, no se le puede decir nada", ironiza Alsina, que bromea con el "dato" que da después Rajoy sobre la segunda vez en la historia de los Mundiales en la que España alcanza la final.
Antonio Casado también bromea con que el expresidente habrá "releído su artículo mil veces por si mete la pata" y lo califica como "marianismo en rama". "Abusa de los puntos seguidos", ironiza Nacho Cardero, mientras que Alsina prosigue con la lectura del artículo de Rajoy.
Llegado a un punto, Alsina se pregunta con ironía quién será la persona a la que se refiere Rajoy en su artículo y que no nombra: "Dice Rajoy 'deseamos que España consiga siempre la victoria, no que gane el mejor, como prefiere, así lo afirma, él'. Él es el innombrable, hay persona que sobrevuela la columna, que no es mencionado en ningún momento, pero que la persona aludida sabe quién es. Hay alguien que prefiere que gane el mejor, es P.S., pero no puedo dar más pistas".
Por último, Alsina se refiere a la mención que hace Rajoy sobre sus polémicas palabras hacia Francia: "Y ya termina haciendo mención a la polémica. Dice 'ellos no piden perdón por nada, por lo visto eso siempre les toca a otros'. No a él porque no pide perdón tampoco Rajoy".
La clasificación de la Selección Española para la gran final del Mundial, tras una emocionante y trabajada victoria frente a Francia, ha desatado una ola de orgullo y alegría en todos los rincones del país.
Los aficionados han tomado las calles para celebrar un logro histórico que sitúa al fútbol español, una vez más, en la cima del panorama internacional gracias a un juego brillante y un compromiso inquebrantable.
En medio de esta marea de celebraciones, la Casa Real ha querido sumarse a la euforia colectiva difundiendo un emotivo vídeo a través de la red social Instagram.
Las imágenes, cargadas de felicidad y euforia, muestran a la Familia Real viviendo con una espontaneidad absoluta los noventa minutos, abrazándose y celebrando con gran emoción cada uno de los goles y la posterior victoria final frente a los franceses.
Esta entrañable escena no se produjo en el habitual entorno del Palacio de la Zarzuela. Tras haber presidido esa misma tarde la ceremonia de entrega de los Premios Princesa de Girona 2026 en el Gran Teatre del Liceu, los Reyes Felipe y Letizia, acompañados por la Princesa Leonor y la Infanta Sofía, siguieron el encuentro desde un sala de su hotel en Barcelona.
La euforia se desató por completo en la celebración de los goles y con el pitido final: el monarca se levantó de una salto del sofá con las manos en alto y, acto seguido, todos se fundieron en un gran y cariñoso abrazo para festejar la victoria.
Esta muestra de cercanía y emoción desbordada, lejos del protocolo habitual de sus actos oficiales, ha dejado ver la faceta más humana y familiar de la Jefatura del Estado en un momento de alegría compartido con millones de hogares españoles.
La familia real lucía la camiseta blanca oficial de la selección española con el número 26, no como apoyo a Borja Iglesias que es el jugador que lleva ese número sino por el año en el que se está celebrando esta competición. Los reyes, la princesa y la infanta celebraron por todo lo alto los tantos de Mikel Oyarzabal, de penalti en el primer tiempo, y de Pedro Porro tras el descanso, que sellaron el definitivo 2-0 y le amargaron la fiesta nacional a la escuadra francesa.
Como era de esperar, este vídeo ha corrido como la pólvora en el entorno digital y ha generado en redes sociales todo tipo de comentarios que van más allá de lo puramente deportivo.
Los usuarios no han tardado en analizar al detalle cada rincón de la escena, debatiendo desde la comida y la bebida dispuestas sobre la mesa para cenar durante el partido, hasta la sencilla decoración de la sala o la comentada indumentaria.
La cercanía del momento ha desatado una oleada de reacciones en internet, la mayoría de ellas de gente que pensaba que la Familia Real se encontraba en La Zarzuela y no en Girona.
Junto a estas imágenes tan cercanas, los Reyes han querido publicar un enérgico mensaje de felicitación para los jugadores: "¡España está en la final! Habéis vuelto a demostrar por qué sois una de las grandes selecciones del mundo. Ahora, con todo un país a vuestro lado, llega el momento de luchar por el título. Gracias por hacernos disfrutar de este camino. ¡A por ello, Selección Española de Fútbol!". Con esta dedicatoria, la Corona se sitúa en primera línea para empujar al equipo de Luis de la Fuente en el reto más importante de su trayectoria.
La gran cita tendrá lugar el próximo domingo, 19 de julio, en el emblemático estadio MetLife Stadium de Nueva York, donde el combinado nacional buscará levantar la ansiada Copa del Mundo.
El rival definitivo se decidirá en la semifinal que disputarán las selecciones de Inglaterra y Argentina. Hasta entonces, la afición española saborea el pase a la final con la certeza de que, desde la calle hasta la propia Corona, todo un país ansía el sueño de volver a ser Campeones del Mundo.
España vuelve a una final del Mundial 16 años después tras imponerse 2-0 a Francia, gracias a los goles de Oyarzabal y Porro, en un partido marcado por la calidad de juego de la Roja, que no dio un respiro a Francia, que no fue ni la sombra de lo que había sido en toda la Copa del Mundo. Con esta victoria, además, España ha batido el récord de imbatibilidad y ha cosechado su partido número 37 sin perder.
La Selección comenzó muy volcada sobre la portería de Maignan provocando una falta que no definió bien Baena, ya que se estrelló en la barrera. Los galos, conscientes del potencial de España, ejercían una presión muy fuerte y Rabiot vio la primera amarilla en el minuto nueve tras un duro pisotón sobre Dani Olmo.
Francia intentaba aprovechar las cuatro balas de la delantera y quería hacer daño a la contra. Cada vez que los galos corrían hacia la portería de Unai se paraban los corazones, pero Laporte y Cubarsí estaban muy bien plantados y, el propio Unai, que realizó varias intervenciones contundentes.
España lo intentaba por las bandas, con Lamine como principal amenaza. Precisamente por ahí vino el primer gol de España, tras una patada de Digne sobre el delantero del Barça, cuando intentaba despejar el balón. Oyarzabal cogió el balón y no dudó, con un disparo potente superó al guardameta galo desde los once metros.
Francia quedó tocada y, para más inri, Saliba cayó lesionado y en su lugar entró Lacroix. España intentaba aprovechar las dudas de los galos, pero no llegaba a finalizar. La Roja pudo marcar uno de los goles del torneo, tras una gran combinación al primer toque y de tacón entre Lamine y Olmo, pero el remate final de Fabián se marchó rozando el palo, desviado previamente por Upamecano.
El equipo de Deschamps seguía intentando usar su arma más letal, las contras, pero Mbappé cayó varias veces en la trampa del fuera de juego. Para intentar cambiar algo la situación, Koné entró en el lugar de Rabiot. A la vuelta de los vestuarios, era España la que seguía más volcada y desplegando un mejor juego, sobre todo gracias a Rodri. Todos los balones pasaban por él, España jugaba a lo que él quería.
El otro mejor del partido fue Olmo, que se inventó una pared espectacular con Pedro Porro, que dejó atrás a toda la defensa de Francia para batir a Maignan con un buen tiro ajustado. Las cosas no le podían ir mejor a España, que se ponía 2-0 nada más arrancar la segunda ventaja. Pudo ampliar su ventaja la Roja tras quedarse solo Lamine Yamal, que recortó a Digne y definió con un tiro con el exterior, pero estaba en fuera de juego al inicio de la jugada.
Aun así, Francia necesitaba muy poco para generar peligro. Mbappé se inventó un derechazo desde la frontal que se marchó rozando el palo y a Doué solo le bastaba una baldosa para incomodar a la zaga española. Deschamps siguió moviendo el banquillo y quitó a Olise, una pieza fundamental en los anteriores encuentros que ante España perdió su brillo.
Luis de la Fuente, por su parte, también hizo cambios de cara a los últimos 15 minutos dando entrada a Ferrán Torres, Mikel Merino y Pedri, por Oyarzabal, Fabián y Dani Olmo.
Los minutos pasaban demasiado lentos para España y muy rápidos para Francia, que veía que no podía hacer nada más que intentarlo sin éxito. Aunque los galos pudieron recortar distancias gracias a un 'regalo' de Unai Simón, que paró el corazón de todos los españoles. El guardameta salió para despejar de cabeza un balón, con la mala suerte de que le llegó el balón a Doué. El francés intentó aprovechar que Unai estaba mal colocado para marcar, pero el tiro le salió muy centrado.
España aguantó todo en los últimos minutos. Las faltas de Francia, el tiro de Mbappé desde la frontal que se marchó rozando, la réplica de Dembélé que atajó bien seguro Unai y las embestidas de toda la delantera, consciente de que eran sus últimos minutos en la Copa del Mundo. Pero el marcador no se movió y España se plantó en la final del Mundial 16 años después, con un gran despliegue de juego y una exhibición.
Llamó la atención como Unai Simón se giró despacio y se quitó los guantes con tranquilidad en cuanto el árbitro pitó el final del partido con Francia. España había ganado 2-0 a la selección de Mbappé, había desactivado completamente al combinado de Deschamps. Y el portero de la selección española parecía tranquilo, como si hubiese acabado un partido más, como si necesitase unos segundos para asimilar que acababan de hacer historia, que tenían a un país entero revolucionado, llenando las plazas, saliendo a la calle, gritando con orgullo que el domingo podremos, ojalá, bordar una segunda estrella en el pecho, junto a aquella inolvidable que nos cosieron en Sudáfrica hace 16 años.
A Unai no le salió correr alrededor del área o hacia algún compañero. Lo masticó y tardó unos segundos en encontrarse con Cubarsí, un abrazo de liberación absoluta, en el que a muchos les habría salido llorar para descargar toda la tensión y la emoción propia de una semifinal con final feliz.
Algunos más reaccionaron así, conscientes de que aún queda una última parada en New Jersey. Por eso las cámaras de la televisión americana se fueron rápido al banquillo español, que saltó hacia el campo exteriorizando la alegría de todos. Vimos a Pedro Porro subirse sobre David Raya y a De la Fuente abrazando a todo su cuerpo técnico.
En el vestuario soltaron adrenalina, como siempre, y bailaron, rieron, bromearon y celebraron un momento histórico. Todos deberían pararse un segundo, como Unai Simón, para entender la dimensión de lo que han conseguido. Es la segunda final de la Copa del Mundo que España jugará en su historia.
No todo el mundo creyó en este grupo ni en sus posibilidades reales de triunfo, a pesar de que ya había tocado el cielo en la Eurocopa 2024. Porque, con la perspectiva del tiempo, la generación de Sudáfrica parecía irrepetible, nunca nadie pensó que tantos buenos futbolistas se juntarían otra vez en un vestuario.
Pero en esta España también hay muchas historias, las de un colectivo en el que ninguno sobresale del resto y todos suman por un bien común. Ayer los goles los marcaron dos chicos que salieron de Eibar y Don Benito con el sueño de ser futbolistas profesionales, con eso ya se habrían conformado. Pero han llegado a 2026 con la posibilidad de ser campeones del mundo.
Este sueño, el de este verano, comenzó hace más de 40 días, cuando un grupo de jugadores ilusionados con la posibilidad de llegar lejos en la Copa del Mundo se concentraron en Las Rozas y vieron juntos la final de la Champions que se jugó en Budapest. De hecho, no estaban todos. Fabián Ruiz (PSG); David Raya, Martín Zubimendi y Mikel Merino (Arsenal) se incorporaron más tarde por jugar ese partido, el último de la temporada de clubes. La Federación cerró dos amistosos, en A Coruña y Puebla (México), antes de acomodarse en Chattanooga, el cuartel general de La Roja durante la primera fase.
Y el sueño acabará en New Jersey, a un paso de Manhattan, ojalá llorando de emoción.
Inglaterra o Argentina, da igual. Aunque si esto fuese una novela y la historia se cerrase pulsando las teclas de un portátil, todos desearíamos rematar el libro con Messi entregado a esta España coral que maravilló al mundo en Dallas. Despedir la carrera del mejor jugador de la historia ganándole sobre el césped en una final de un Mundial sería otro éxito del que presumir toda la vida.
España ha logrado este martes una histórica clasificación para la final del Mundial después de una exhibición de fútbol ante Francia, una de las grandes favoritas, a la que ha ganado con goles de Mikel Oyarzabal y Pedro Porro.
En las horas posteriores al partido, en Radioestadio Noche hemos podido hablar con el presidente de la RFEF, Rafael Louzán, que nos ha atendido a la llegada al hotel de concentración de la selección al que ha llegado en el mismo autobús que los jugadores y el cuerpo técnico que ha logrado el billete para jugar la segunda final mundialista dela historia de España.
"Francia ha realizado muy buenos. España también, pero nos faltaba un partido sobresaliente. Creo que ha sido hoy", ha explicado Louzán en Onda Cero, donde ha confesado que incluso Gianni Infantino, presidente de la FIFA, ha alabado el juego de los de Luis de la Fuente.
"Lo más importante hoy es ver a toda España disfrutar, hemos dado una lección al mundo. Debemos seguir trabajando para conquistar esta Copa del Mundo, que está a 90 minutos", ha dicho el presidente de la RFEF.
Louzán ha confirmado, además, que el rey Felipe VI asistirá a la final del próximo domingo, para la que no se moja con el rival que prefiere. "Estoy tranquilo, tengo plena confianza en los jugadores y en el seleccionador. 38 partidos invicto es algo de lo que hay que sentirse orgulloso", ha explicado en Onda Cero.
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