“Su corazón de hombre sea cambiado, y le sea dado corazón de bestia, y pasen sobre él siete tiempos.” Daniel 4: 16
Aquí vemos claramente la transición de la figura del árbol al objeto simbolizado que el mismo rey Nabucodonosor. La profecía anunciaba un cambio de naturaleza, de un ser racional a uno animal. En la literatura semítica cuando se habla del corazón, se refiere al cerebro o la inteligencia. El tiempo era directamente siete años. Esta es la primera de cuatro veces que se repite este tiempo.
¿Cómo es el corazón de un hombre? Se pensaría que comparado al corazón de una animal, es sensible y racional pero Jeremías 17: 9 dice: “Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?” La raza humana cuenta con la capacidad de sentir, pensar y decidir, y se podría esperar que esto le permitiria evitar tomar decisiones equivocadas o irracionales, pero Jeremias nos dice que el corazón humano es: engañoso y perverso. Muchas veces pensamos creer y confiar en Dios, pero en momentos importantes de nuestra vida, nuestro propio corazón decide confiar en su propio entendimiento. También existe maldad o perversidad en nuestro corazones, de la cual no nos damos cuenta. Hay cosas malvadas que no hemos hecho, porque no hemos tenido la posibilidad de hacerlas. Pero Dios conoce esto. No hay nada que le sorpresa, el ve mucha más maldad de la que nosotros podemos ver en nosotros mismos, por eso nunca debemos exaltarnos a nosotros mismo, sino confiar en el juicio de DIos