En política –como en muchas otras esferas de la vida- no hay milagros. Y tendría que ocurrir uno para que la oposición de Venezuela lograra dialogar con el gobierno de Nicolás Maduro a partir de una visión sana y de largo alcance. El objetivo de ese grupo es llegar a las presidenciales de 2024 con reales chances de, como quieren, interrumpir el proceso socialista, entregar el país al neofascismo y buscar posiciones ventajosas.