NOCHES CON EL ESPÍRITU SANTO
MUÉSTRAME
Así como pedí mostrarme dónde habían puesto el cuerpo de Lázaro, ahora mismo te estoy diciendo: muéstrame dónde te rendiste. Muéstrame dónde dejaste de creer. Muéstrame dónde tiraste la toalla. Muéstrame dónde decidiste que no vendría para ayudarte. Muéstrame dónde pensaste que era el final de la historia. Tómame de la mano y llévame al lugar donde te rendiste. Llévame al lugar donde cediste. Llévame al lugar donde decidiste que ya más nada iba a hacer que sucediera en tu vida. Llévame al lugar donde decidiste que es lo que será. Llévame a ese lugar exacto. ¡Ahí es donde necesito estar! No me pararé junto a la tumba de tus sueños que cubriste con una piedra, no me pararé en una tumba donde has enterrado tu esperanza ni permitiré que esas cosas muertas permanezcan cubiertas. ¡Estoy quitando esa piedra! Te llamo para que salgas de la situación de la que no podrías salir por tu cuenta. ¡Saltarás de esta situación! Estoy llamando a los que se sienten como Lázaro, a los que todo les parece muerto y enterrado. Oh, pero escucha a tu Señor decir: ¡Lázaro, todavía no he terminado contigo! Lázaro estuvo en esa tumba cuatro días. ¡Este es tu cuarto día! ¡Te estoy llamando! Escúchame, estoy quitando esta piedra y llamándote. Estoy resucitando cosas que pensabas que estaban enterradas. Incluso, sientes que el enemigo te enterró y lo llamas tu fin. Te llevaré bajo Mis alas. Te abrazaré donde estabas tan roto y herido y no te sentiste amado. Quitaré lo viejo y lo reemplazaré por lo nuevo. ¡Este no es tu fin! Esa situación no está enterrada a tres metros bajo tierra, para no revivir nunca más. No llegas tarde a esta resurrección, llegas a tiempo. ¡Límpiate el rostro! ¡Estás saliendo de esta situación!
ESCRITURAS
JUAN 11:33-35
Y cuando Jesús la vio llorando, y a los judíos que vinieron con ella llorando también, se conmovió profundamente en el espíritu, y se entristeció, y dijo: ¿Dónde lo pusisteis? Le dijeron: Señor, ven y ve. Jesús lloró.
JUAN 11:38-41
Entonces Jesús, de nuevo profundamente conmovido en su interior, fue al sepulcro. Era una cueva, y tenía una piedra puesta sobre ella. Jesús dijo: Quitad la piedra. Marta, hermana del que había muerto, le dijo: Señor, ya hiede, porque hace cuatro días que murió. Jesús le dijo: ¿No te dije que si crees, verás la gloria de Dios? Entonces quitaron la piedra. Jesús alzó los ojos a lo alto, y dijo: Padre, te doy gracias porque me has oído.
MALAQUÍAS 4:2
Mas para vosotros que teméis mi nombre, se levantará el sol de justicia con la salud en sus alas; y saldréis y saltaréis como terneros del establo.
ORACIÓN
Señor, aquí estoy como Lázaro, quiero escuchar Tu voz. Sé que no te pararás frente a la tumba de mis sueños y esperanzas; quita la piedra y resucita esas cosas muertas. ¡Éste no será mi fin! Esa situación no está enterrada a tres metros bajo tierra, para no revivir nunca más. No llego tarde a esta resurrección, llego a tiempo. ¡Estoy saliendo de esta situación! Amén