Oramos por los enfermos y los suyos. Pedimos que Dios nos ayude a comprender el propósito de la enferrmedad padecida, si lo hay, y a darnos cuenta de que él está obrando en nuestro favor aún cuando no nos sane.
Damos gracias a Dios por nuestros hijos, por lo que ellos son, pero también por lo que él es para ellos. Pedimos a Dios que no renuncie a nuestros hijos, que los atraiga a sí, que los provoque para que vivan en comunión con él.
Oramos por nuestras familias, las encomendamos al Señor y pedimos que él nos dé la gracia a amarnos con propósito, bajo la obediencia del perdón y privilegiando el bien de todos por sobre el propio.
Oramos agradeciendo la oportunidad de iniciar un nuevo año. Consagramos nuestras relaciones afectivas, pidiendo dirección, sabiduría y valor para definirlas.