Oramos por los niños enfermos. Pedimos salud, consuelo, fortaleza y la presencia de Dios en ellos. También pedimos por los que sufren por la enfermedad de los niños.
Oramos dando gracias por los dones que distinguen a nuestros hijos. Sin embargo, pedimos a Dios que no les demás de aquello que los está separando de él. Le pedimos que los atraiga a sí mismo.
Oramos dando gracias por los tiempos de comunión entre ancianos, por el amor y la esperanza que los caracteriza. Pedimos que el Señor siga derramando su gracia y afirmando su presencia e ellos.