“Dios se hizo hombre para que el hombre se hiciera Dios”.
Esto podría parecer una frase herética para los practicantes de religión judía; y a los mulsumanes les sonará como una auténtica blasfemia, que seguramente los fundamentalistas castigarían con la muerte.
Igual de impactante me resultó la anécdota de un conocido comunicador deportivo que estuvo en Argentina, cuando se celebraron allí los mundiales de fútbol. A la vuelta, estuvo hablando con el taxista que les llevaba al Aeropuerto y como era lógico hablaron de la selección del país organizador.
El conductor se deshacía en elogios de un jugador, por su clase, técnica, elegancia y efectividad en el terreno de juego... indudablemente había sido el mejor. Un tanto desconcertado el periodista preguntó al conductor del taxi: –¿No le pareció bueno Maradona?
A lo que respondió el taxista: –Hombre, Maradona es Dios...
La verdad es que, cuando le oí eso a Manolo Lama, me pareció casi una blasfemia. Me resultó un tanto desafortunado considerar Dios a un futbolista. Aunque pensándolo bien también Maradona, marcando goles con el pie o con la mano, como todos los cristianos, está llamado a lo más grande... Así es:
“Dios se hizo hombre para que el hombre se hiciera Dios”.
Esto fue escrito por uno de los primeros cristianos, que además se le considera uno de los grandes santos de la Iglesia (Atanasio de Alejandría, De Incarnatione).