Solo hay dos motivos para blindarse institucionalmente colonizando los órganos de control y usando el Estado para protegerse: a) No eres un demócrata —-> y acabas corrompiéndote. b) Vienes corrupto de casa——> y acabas detestando la democracia. Y las opciones a) y b) huelga decirlo, no son, per se, excluyentes. Todo lo anterior sumado, lleva a los ciudadanos a un hastío comprensible, a una degeneración institucional y a un prejuicio contra ideas absolutamente sensatas, como el control de fronteras o una mayor exigencia a instituciones como la UE, la defensa de la Vida y de la Familia, o un país más seguro. Líderes ásperos o corruptos perjudican a ideas brillantes.