El Festival de Viña anticipó la llegada de marzo en Chile. Artistas nacionales de la talla de Mon Laferte y Stefan Kramer, mostraron los aires de cambio levantados por el estallido social, generando ácidas críticas al mundo político, especialmente, al presidente Sebastián Piñera.
Antes de que finalizara el Festival más politizado de las últimas décadas, Piñera salió al ruedo mediante una contraofensiva que pretende instalar en el centro de la agenda el tema la violencia y el orden público. Cuando Piñera intentó ir más allá de estos temas, como en el lanzamiento de la Ley Gabriela, mostró un discurso completamente errático, entrando en colisión con uno de los movimientos sociales más activos del último tiempo: el movimiento feminista, precisamente, en la antesala del 8M.