A esta altura cada uno hace lo que quiere y poco importa lo que diga la ley. La CC se hizo la viva, declarándose "poder originario" sin preguntarle a nadie y a la espera de lo que digan el próximo congreso y la próxima presidencia. Todo por si las moscas. En Iquique, el octubrismo atacó a inmigrantes sin la más mínima misericordia. Como dicen los tatitas, "ya nadie respeta nada".