Igual que en un calendario se amontonan las hojas y las cifras de los días, con el paso del tiempo, hay lugares que amontonan eventos, fechas claves, porque en ellos unas cadenas invisibles engarzan testimonios de lo increíble, lo sorprendente y, en ocasiones, de lo terrorífico. Con el tiempo esos lugares se mantienen igual que las bocas supersticiosas que cuentas estos sucesos enigmáticos, pero la bruma de la memoria hace que se pierdan los datos: nombres propios, horas, años y, lo que eran historias, terminan relatándose como leyendas.
Fantasmas, espectros, orbes luminosas en grupo y de diferentes colores, entidades semitraslúcidas recién sacadas de algún lejano mito... Se siguen acumulando, igual que las preguntas: ¿Por qué en esos lugares y no en otros?
Así sucedió con los siglos en el Romano puente de Martorell donde los sucesos fueron aumentando conforme lo hacía la población a su alrededor, hasta que algún corazón asustado, al ver algo que no tenía respuesta, y llevado por su terror le llamo: el Puente del Diablo.
Asunto abordado por nuestra colaboradora y excelente divulgadora del misterio: Marisol Roldán.
Dirige y presenta: Javier Belmar