Pablo Casado ya tiene un modelo. Se llama Sánchez Castejon. El edecán de Aznar y portavoz de Rajoy se ha rendido definitivamente. Incapaz de deshacerse del lastre de corrupción moral, política y económica de la organización en la que ejerce de testaferro, incapaz de ofrecer combate al trilero Sánchez, ha optado por el clásico en política: si no puedes con ellos únete a ellos.