En este episodio reflexionamos, a partir de una frase de Joseph Ratzinger, sobre uno de los peligros más silenciosos de la vida interior: seguir funcionando, pero dejar de estar presentes.
La rutina no siempre destruye lo que hacemos; a veces destruye nuestra presencia dentro de lo que hacemos. Podemos trabajar, amar, rezar, servir y cumplir… pero hacerlo sin carne y hueso, como si el alma caminara unos pasos detrás.
Desde la memoria del Seminario de Morelia, la enseñanza del Cardenal Alberto Suárez Inda y la frase latina Age quod agis —haz lo que haces—, este episodio nos invita a mirar si todavía estamos dentro de aquello que decimos, celebramos, repetimos y amamos.
Porque el Credo no necesita un yo perfecto.
Necesita un yo presente.