Descubre uno de los pilares de la doctrina cristiana: el bien arduo. Esto implica la fortaleza. Fuerte es el que no deja que el miedo impida la realización del bien. Y la paciencia implica la virtud de la fortaleza. Paciente es, no el que huye del mal, sino el que no se deja arrastrar por su presencia a un desordenado estado de tristeza