Tercera Parte de los manúscritos:
¿Me matará la caída? O puede que aquí sentado
me mate el frío, me congele lo suficiente y, por el
entumecimiento, no sienta nada cuando golpee el
suelo. Por un segundo, dejé de contemplar el suelo
y dirigí mi mirada al cielo; la tarde se hacía cada vez
más fría y parca, tanto en tinte como en tono.