La falta de lluvia y la dura sequía fue el ambiente ideal para la tormenta perfecta que pone en peligro la producción láctea en el país. La situación de los tambos en Argentina es crítica. Durante el último año, un gran número de establecimientos lecheros de distinta escala fueron cerrados por falta de rentabilidad. Ahora, le tocó el turno a uno de los emprendimientos que administra Pablo Tosolini, en la zona de Tránsito, al noreste de la provincia de Córdoba.
“Hasta hace unos días teníamos unas 1400 vacas en ordeñe”, relató el empresario. Este establecimiento era uno de los que proveen materia prima para Lácteos Los Quebrachitos y La Paulina. Se trata de un establecimiento modernos, con todas las tecnologías necesarias para trabajar. Pablo es la continuidad de un negocio familiar que no dejó de crecer hasta este 2023.