Federico Landgraf, Director Ejecutivo de la Cámara de Sanidad Agropecuaria y Fertilizantes (Casafe) aseguró en diálogo con Palabra de Campo que “a los fitosanitarios les pega doblemente, porque también aplica para lo que ya se importó. En nuestro sector las importaciones se pagan a 180 días, por lo tanto hay que pagar por lo que se trajo y además el anticipo que se establece para lo próximo. Es decir, estamos pagando por el pasado y por el futuro”.
Landgraf explicó además que “el impuesto es para acceder al Mercado Único Libre de Cambio (MULC); Ahora se esta pagando lo que trajimos en enero y además hay que anticipar lo que vas a importar en los próximos seis meses, pagar el 95% del 7,5%. Es un impuesto que no queda fijo y que si tiene una variación, cuando se intente cancelar el saldo ese monto puede variar. Esa falta de previsibilidad es la que estamos pidiendo que el Gobierno resuelva.
La semana pasada, durante una recorrida por distintos stands de las empresas del sector que proveen insumos y que participaron del Congreso de Aapresid, este medio pudo confirmar que no sólo hay preocupación por parte de las empresas, sino que también la hay entre productores ya que muchos no saben a qué precio terminarán pagando los insumos para la campaña agrícola porque las formas de pago tienen múltiples alternativas. En las conversaciones esta latente el temor de que el impuesto que ahora se fijó en 7,5% se pueda aumentar al máximo de 30% en función de las necesidades económicas que tenga el Gobierno en el último tramo de la gestión actual.