Puedes amar a Dios, conocer su Palabra, servir en la Iglesia y aun así descubrir que hay áreas de tu vida que todavía reaccionan desde las pasiones y no desde el Espíritu. Hoy Pablo nos confronta con una pregunta necesaria: ¿quién está gobernando realmente mi manera de pensar, reaccionar y vivir?
Si queremos convertirnos en personas capaces de reconocer lo que el cielo está haciendo, necesitamos algo mucho más profundo que aprender lenguaje espiritual: necesitamos madurar en el Espíritu. Hoy continuamos descubriendo cómo se forma una vida verdaderamente profética, una vida donde Dios no solamente habla… sino que también gobierna.