La gente ha aprendido un estilo de vida que parece ser la norma de la sociedad. Pero nosotros ¡debemos hacer "todo" como para el Señor! Cuando lo hacemos para Él, debemos hacerlo con un corazón agradecido.
Muchos de nosotros en todo el mundo disfrutamos de las comodidades modernas y de lo último en tecnología. Disponemos de tres comidas al día con refrigerios intermedios, pero pocos han aprendido a estar contentos.
Solo la Palabra de Dios, en nuestro corazón y en nuestra mente, puede corregirnos, limpiarnos, guardamos de pecado, y facultarnos para enfrentar los desafíos de la vida.