¿Tienes el hábito de descuidar el estar en comunidad con otros? Está bien. La receta es sencilla: pide ayuda. No sólo una vez. Ten la costumbre de reunirte regularmente para compartir con seguidores de Cristo.
El trabajo es la forma de llenar nuestros días con una actividad placentera y con significado que nos recompensa con bendición económica, siempre y cuando lo realicemos con diligencia, honradez, esfuerzo y dedicación.
La máxima de las prioridades en tu vida, conocer a Dios y ser transformado por el poder de Su Palabra; para lo cual necesitaba poner atención, vivir una vida enfocada en Dios para entender y discernir Su voluntad con el fin de obedecerla.
Solo la Palabra de Dios, en nuestro corazón y en nuestra mente, puede corregirnos, limpiarnos, guardamos de pecado, y facultarnos para enfrentar los desafíos de la vida.