¿Pues qué diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? 32 aEl que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que le entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? Rom 8.31-32
Solo la Palabra de Dios, en nuestro corazón y en nuestra mente, puede corregirnos, limpiarnos, guardamos de pecado, y facultarnos para enfrentar los desafíos de la vida.