Tres trayectorias singulares se encuentran en un lugar inesperado, las ruinas de Tenayuca; Josef Albers, el gran teórico y practicante del color, sin el cual ni Sol Lewitt, ni Donald Judd, ni Soft Baroque hoy, hubieran podido penetrar y trabajar en el territorio de los colores.; la más discreta Anni (Fleischmann), pionera del arte textil, por las formas aztecas atrapada, y escondida a la sombra de la geometría de Josef con quien estuvo casada, ambos, exiliados en América de la Alemania nazi; Juan Rulfo, desde la escritura fotográfica, su otra dialéctica del realismo mágico revelador de un mapa hecho territorio; tres trayectorias que reencuentran su vibrante eco en todas las serpientes de sisal que un día, Emma Galvadón Boomkamp empezó a tejer.